En el seno del Ejército del Aire y del Espacio se aloja el Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA), una unidad cuya relevancia es silenciosa pero decisiva. Con su sede principal en la Base Aérea de Zaragoza, sus miembros desempeñan tareas clave en la preparación, protección y sostenimiento de operaciones aéreas desplegadas incluso en entornos hostiles.
El lema Obviam primus (“los primeros en llegar”) sintetiza su rol esencial: actuar como unidad de avanzada que, antes que el resto del contingente, asegura que un aeródromo remoto o un destacamento aéreo pueda funcionar con las mínimas garantías. Entre sus cometidos principales están la defensa activa y pasiva de unidades aéreas y la seguridad terrestre de instalaciones avanzadas.
La aptitud paracaidista
Una característica que distingue al EADA es que su personal mantiene aptitud paracaidista. Este rasgo implica que parte de su plantilla está preparada para realizar saltos, lo que les convierte en soldados capaces de operar con inserciones aéreas cuando las circunstancias lo exigen. El carácter paracaidista añade un plus de versatilidad a una unidad ya de por sí especializada.
El entrenamiento para formar parte del EADA es intenso y riguroso. El Plan de Instrucción inicial, con una duración aproximada de quince semanas, es obligatorio para quienes ingresan en la unidad. Durante este periodo se combinan ejercicios físicos, operaciones nocturnas, supervivencia en montaña, desierto o mar, patrullas de seguridad y tiro real. Solo los que superan estas exigencias permanecen en la unidad, lo que refuerza su prestigio dentro de las Fuerzas Armadas.
Algunas de sus intervenciones
A nivel operativo, el EADA ha intervenido en múltiples escenarios internacionales. Durante la evacuación de Afganistán, por ejemplo, la unidad jugó un papel determinante en garantizar la operatividad del aeropuerto y la seguridad terrestre de la zona. También ha estado presente en Mali, en la República Centroafricana, en el Líbano y en diversas misiones humanitarias, así como en operaciones en territorio nacional, como el apoyo durante la DANA que afectó a varias comunidades españolas.
Hablar del EADA es reconocer a una unidad que combina capacidad táctica y flexibilidad operativa, sin llamar la atención mediática pero aportando resultados concretos. Su aptitud paracaidista le permite adaptarse a operaciones donde la rapidez y el acceso limitado son vitales.
España cuenta con una pieza imprescindible en su defensa aérea gracias al EADA: preparado para llegar primero, asegurar el terreno y habilitar el despliegue de fuerzas aéreas con garantías. En ocasiones no se ve, pero siempre hace que volar sea posible incluso en los escenarios más complicados.





