Hay un detalle que suele pasar desapercibido cuando miramos al cielo: España no “confía” en que todo vaya bien; lo verifica continuamente y esto es gracias al Ejército del Aire y del Espacio. El control militar del espacio aéreo es un sistema permanente de vigilancia, mando y reacción que asegura la soberanía y permite responder ante intrusiones, aeronaves no identificadas o incidentes de seguridad. En lenguaje llano: ojos, cerebro y reflejos.
Los “ojos” del sistema: los EVA, una red de radares repartida por todo el país
El primer escalón son los Escuadrones de Vigilancia Aérea (EVA): unidades que detectan y siguen aeronaves en su zona de cobertura y transmiten esa información tanto a los centros de defensa aérea como al control civil cuando procede.
Para entenderlo sin tecnicismos: los EVA son como faros electrónicos. No miran “un punto”, sino que construyen una imagen continua del cielo, alimentada por radares 3D (en España destacan los Lanza 3D y otros sistemas de vigilancia de largo alcance).
El “cerebro”: GRUCEMAC, GRUNOMAC y GRUALERCON, centros que convierten ecos en decisiones
Detectar no basta. El siguiente paso es fusionar datos, depurar falsas alarmas, identificar tráficos y decidir qué hacer.
GRUCEMAC (Torrejón): control de soberanía y policía aérea
El Grupo Central de Mando y Control (GRUCEMAC), en la Base Aérea de Torrejón, es uno de los nodos principales: controla el espacio aéreo de soberanía nacional (vigilancia, detección, identificación y clasificación) y gestiona misiones de policía aérea y, si procede, defensa aérea, de forma continuada 24/7.
En la práctica, si el cielo fuera una ciudad, el GRUCEMAC sería su central de tráfico y emergencias: recibe información de los EVA, la cruza con planes de vuelo y comunicaciones, y mantiene una “foto” viva de todo lo que ocurre arriba.
GRUNOMAC (Zaragoza): vigilancia y control, con foco norte
El Grupo Norte de Mando y Control (GRUNOMAC) cumple una misión equivalente en el ámbito de su responsabilidad: vigilancia y control del espacio aéreo, apoyando el engranaje nacional del mando y control.
El papel del GRUALERCON, “los ojos” del archipiélago
En el caso de Canarias, por su valor estratégico y su entorno atlántico, hay un actor específico muy citado: el Grupo de Alerta y Control (GRUALERCON), con base en Gando, que proporciona vigilancia y capacidad de respuesta ante intrusiones, integrándose en el esquema general del mando y control.
Los “reflejos”: cuando se activa una interceptación (QRA)
Cuando un tráfico no responde, se desvía de forma inexplicable, apaga el transpondedor o plantea dudas de seguridad, el sistema puede activar la Alerta de Reacción Rápida (QRA): aeronaves listas para despegar en minutos, identificar visualmente y restablecer el control de la situación.
Importa subrayarlo: en la mayoría de casos la misión es identificar y escoltar, no “combatir”. Mucha norma, mucha coordinación y cero improvisación.
¿Cómo se coordina con el control civil?
Aunque el control civil (gestión del tráfico aéreo) y el militar (defensa y soberanía) tienen finalidades distintas, comparten una necesidad: una imagen común del cielo. Por eso el sistema de vigilancia militar está diseñado para transmitir datos a centros civiles cuando procede, evitando duplicidades y aumentando seguridad.
La modernización: radares para un cielo con drones y amenazas pequeñas
El espacio aéreo ya no es solo aviones comerciales y cazas. Hoy hay drones, tráficos lentos, firmas radar pequeñas y tecnologías para “pasar desapercibido”. En ese contexto, programas de modernización como la instalación de nuevos Lanza 3D en unidades como el EVA 2 se enmarcan en la actualización del sistema para detectar aeronaves, drones e incluso misiles con menor sección radar.





