Cuando Colón se topó con los indios caribes: huesos humanos y cautivos en el Caribe

Indios Caribes
Indios Caribes

El 13 de enero de 1493, Cristóbal Colón y los hombres que le acompañaban protagonizaron el primer enfrentamiento documentado con los indios caribes en el Caribe insular. Hasta ese momento, el contacto de los españoles se había producido fundamentalmente con los taínos, una población pacífica que habitaba buena parte de las Antillas.

Colón estaba firmemente convencido de haber llegado a Asia, una idea que mantuvo prácticamente hasta el final de su vida. Bajo esa creencia, denominó caniba a estos indígenas, pensando que eran súbditos del Gran Kan. De ese término derivaría posteriormente la palabra caribe, y de ella, caníbal, utilizada desde entonces para designar a quienes practicaban la antropofagia.

El testimonio directo de Álvarez Chanca

Uno de los relatos más detallados y tempranos sobre los indios caribes procede de Álvarez Chanca, médico que acompañó a Colón en su segundo viaje. En una carta dirigida al Cabildo de Sevilla, Chanca describió el encuentro con estos indígenas en la isla de Guadalupe el 4 de noviembre de 1493. Su testimonio resulta especialmente explícito.

Según relata, los españoles hallaron algodón, alimentos y, de manera significativa, huesos humanos —brazos y piernas— en las viviendas. Al recorrer las aldeas costeras, encontraron numerosos restos óseos y cráneos colgados en las casas “a manera de vasijas”, lo que les llevó a identificar aquellas islas como habitadas por pueblos que consumían carne humana. Chanca añade que los huesos estaban roídos hasta donde su dureza lo permitía.

Canibalismo y cautiverio según los relatos

El médico recoge también los testimonios de mujeres cautivas, quienes afirmaban que los caribes realizaban incursiones en otras islas para capturar mujeres jóvenes, a las que mantenían como esclavas o concubinas. Según estas declaraciones, los hijos nacidos de esas uniones eran devorados, criándose únicamente los descendientes de mujeres pertenecientes a la propia tribu.

En cuanto a los hombres capturados, Chanca afirma que eran llevados vivos para engordarlos antes de ser sacrificados y consumidos. Relata incluso el hallazgo de una casa donde se cocía en una olla el cuello de un hombre. Según su testimonio, a los muchachos cautivos se les mutilaba antes de ser sacrificados cuando alcanzaban la edad adulta.

El texto de Álvarez Chanca constituye una de las descripciones más tempranas y detalladas sobre las prácticas atribuidas a los caribes en los primeros años del contacto entre europeos e indígenas en el Caribe.

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