Ocean Sky 2025: el cielo de Canarias fue escenario del poder aéreo internacional

Oficina de Comunicación Ala 46 | Ejército del Aire y del Espacio

Durante la segunda quincena de octubre, el cielo de Canarias se convirtió en un tablero de maniobras donde seis potencias aéreas midieron su capacidad de combate y coordinación. El ejercicio Ocean Sky 2025, liderado por el Ejército del Aire y del Espacio desde la Base Aérea de Gando (Gran Canaria), concluyó dejando una imagen nítida del nivel de interoperabilidad entre las fuerzas participantes y del papel estratégico que España desempeña en el Atlántico.

Canarias, un laborato

El archipiélago volvió a demostrar por qué es uno de los entornos más idóneos del mundo para ejercicios aéreos de gran escala. Su espacio aéreo amplio, la meteorología estable y la baja densidad de tráfico civil permitieron desarrollar escenarios de combate realista entre cazas de diferentes generaciones y procedencias. Las operaciones se extendieron también al aeródromo de Lanzarote, utilizado como punto de despliegue avanzado.

Seis banderas, un mismo cielo

España compartió el espacio aéreo con Alemania, Grecia, Portugal, Estados Unidos e India, sumando más de medio centenar de aeronaves de combate, reabastecimiento y apoyo. Por parte española participaron Eurofighter Typhoon y F-18, además de aviones cisterna A400M y KC-30 MRTT, encargados de mantener la autonomía operativa durante las largas misiones sobre el Atlántico.

Sin embargo, el foco mediático lo acaparó un invitado inesperado: el Su-30 MKI de la Fuerza Aérea India. Su presencia despertó una gran expectación entre los observadores, al tratarse de un caza de diseño ruso-indio, pesado, bimotor y dotado de alta maniobrabilidad. Fue la primera vez que un aparato de ese tipo operaba junto a cazas europeos y estadounidenses en un ejercicio español, aportando una valiosa oportunidad de comparación técnica y táctica.

Combates simulados y reabastecimientos reales

Durante las dos semanas de maniobras, los pilotos ejecutaron misiones de Defensive Counter Air (DCA) y Offensive Counter Air (OCA), enfrentándose en combates simulados, protección de convoyes, intercepciones y misiones de ataque coordinado. También se realizaron vuelos de reabastecimiento en vuelo, elemento esencial para medir la autonomía real de los distintos modelos participantes.

El centro de mando y control del Ejército del Aire evaluó la coordinación multinacional, la gestión del tráfico aéreo táctico y la aplicación de procedimientos conjuntos OTAN. En este sentido, Ocean Sky volvió a consolidarse como una escuela de interoperabilidad, donde el entrenamiento se traduce directamente en preparación operativa.

España, nexo aéreo entre Europa y el Atlántico

Más allá del componente técnico, el ejercicio subrayó la relevancia de España como puente aéreo estratégico entre Europa, África y América. Las capacidades de la base de Gando —tanto logísticas como tecnológicas— quedaron puestas a prueba y demostraron su nivel de excelencia. Para los mandos españoles, la experiencia sirvió también para afinar los protocolos de despliegue rápido, mantenimiento y defensa aérea en escenarios reales.

Lecciones que quedan en el aire

Con Ocean Sky 2025 ya concluido, las conclusiones son claras:

  • España refuerza su papel como anfitriona y líder regional en maniobras aéreas complejas.
  • La cooperación internacional sigue siendo el pilar de la seguridad aérea moderna.
  • La presencia del Su-30 MKI marca un precedente en el intercambio técnico con fuerzas no OTAN.
  • Y Canarias confirma su condición de laboratorio natural para la aviación de combate del siglo XXI.

El estruendo de los reactores se ha apagado, pero el eco del ejercicio deja una sensación inequívoca: el poder aéreo no solo se mide por el número de aviones, sino por la capacidad de entrenar juntos, aprender juntos y volar con un mismo propósito.

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