En los últimos años, el movimiento Therian ha ganado visibilidad en redes sociales, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Se trata de una subcultura cuyos integrantes afirman identificarse espiritual o psicológicamente con un animal no humano. Pero ¿qué es exactamente el movimiento Therian y por qué se produce?
El término “Therian” procede del griego therion (bestia). Las personas que se consideran therians sostienen que, en algún nivel —espiritual, mental o identitario—, son un animal concreto, como un lobo, un felino o un ave. Es importante subrayar que no se trata de una creencia biológica: no afirman haber sufrido una transformación física, sino experimentar una conexión profunda con ese animal.
Origen del movimiento Therian
El fenómeno comenzó a articularse en foros de internet en la década de 1990, especialmente en comunidades anglosajonas. Con la expansión de redes sociales como TikTok, Instagram o Reddit, el movimiento ha experimentado un crecimiento notable y mayor exposición pública.
Muchos expertos en sociología digital señalan que estas comunidades ofrecen un espacio de pertenencia en una etapa vital marcada por la búsqueda de identidad. La adolescencia es un periodo de exploración intensa del “yo”, y los entornos digitales facilitan la creación de microcomunidades con códigos propios.
¿Por qué se produce este fenómeno?
Desde la psicología, algunos especialistas interpretan el movimiento Therian como una forma de construcción simbólica de la identidad. Identificarse con un animal puede representar rasgos deseados —libertad, fuerza, independencia— o funcionar como vía de expresión emocional.
También se vincula con fenómenos culturales más amplios, como el auge de identidades fluidas en la sociedad contemporánea. En un contexto donde la identidad ya no se percibe como algo rígido, sino como un proceso dinámico, surgen nuevas formas de autoidentificación.
No obstante, conviene diferenciar el movimiento Therian de otros fenómenos como el cosplay, el furry fandom o los trastornos psicológicos. La mayoría de sus miembros insisten en que no se trata de un juego ni de una patología, sino de una vivencia identitaria personal.
Un debate abierto
El movimiento genera debate social. Mientras algunos lo consideran una expresión legítima de diversidad identitaria, otros cuestionan sus implicaciones psicológicas o educativas. Lo cierto es que, más allá de la polémica, refleja cómo internet ha transformado las formas en que las personas exploran y comunican su identidad.





