¿Por qué el 1 de enero es el primer día del año? Roma decidió cuándo empezaba el tiempo

Roma Arco de la Victoria
Roma Arco de la Victoria

El hecho de que el año comience el 1 de enero tiene su origen en la antigua Roma. No se trata de una convención moderna, sino del resultado de decisiones políticas y administrativas adoptadas hace más de dos mil años. Sin embargo, no siempre fue así.

El año comenzaba en marzo

En los primeros siglos de la República romana, el año comenzaba en marzo, mes consagrado a Marte, dios de la guerra. Este inicio estaba vinculado al ciclo agrícola y, sobre todo, al comienzo de las campañas militares. De aquel calendario primitivo procede un detalle que aún conservamos: los nombres de septiembre, octubre, noviembre y diciembre mantienen su significado numérico original, correspondiente al séptimo, octavo, noveno y décimo mes del año.

Una decisión práctica: el cambio al 1 de enero

El cambio se produjo en el año 153 a. C., cuando el Senado romano estableció que los cónsules asumieran sus funciones el 1 de enero. La decisión respondió a una necesidad práctica. Roma se encontraba inmersa en conflictos en Hispania, donde la rapidez en el relevo del mando militar resultaba esencial. Adelantar el inicio del año permitía a los nuevos magistrados actuar sin demora y garantizar una mayor eficacia en la dirección del Estado.

Desde ese momento, el 1 de enero pasó a marcar oficialmente el inicio del año civil, aunque su aplicación no fue inmediata ni uniforme en todos los territorios del mundo romano.

El calendario juliano y su consolidación

La reforma definitiva llegó en el año 46 a. C., cuando Julio César impulsó el calendario juliano. Con el asesoramiento de astrónomos alejandrinos, se estableció un sistema basado en el ciclo solar, corrigiendo los desfases acumulados hasta entonces. El 1 de enero quedó fijado como inicio del año, una estructura que, con modificaciones posteriores, sigue vigente en la actualidad.

Jano, el dios de los comienzos

El mes de enero toma su nombre de Jano (Ianus), una de las divinidades más antiguas de Roma. Jano era el dios de los comienzos, de los finales y de los tránsitos. Se le representaba con dos rostros, uno orientado al pasado y otro al futuro. No estaba vinculado a la guerra ni al castigo, sino al orden y al paso de un estado a otro, lo que lo convertía en una figura adecuada para presidir el inicio del año.

La herencia romana en la Edad Media

Durante la Edad Media coexistieron distintos comienzos del año según regiones y tradiciones: el 25 de marzo, la Navidad o incluso la Pascua. Sin embargo, la tradición romana terminó imponiéndose por razones administrativas y de continuidad histórica.

El 1 de enero, por tanto, no es una fecha arbitraria. Es el resultado de una decisión tomada en la Roma republicana que, con el paso de los siglos, ha perdurado como referencia común en gran parte del mundo occidental.

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