El aplique de vehículo romano de Harlow: una felina sobre una cabeza

Se ha descubierto en Inglaterra un aplique romano para vehículo que representa a una hembra felina con la pata apoyada sobre una cabeza humana cercenada, y ha sido declarado oficialmente Tesoro. Datado entre 43 y 200 d. C., es el único aplique de este tipo hallado en Britania que combina un felino con una cabeza humana. La singularidad del motivo y del estilo ha sido determinante para que, aunque se trate de una pieza aislada de metal común, se considere Tesoro conforme a la Treasure Act de 1996 tras sus modificaciones.

La figura, realizada en aleación de cobre, fue encontrada por un detectorista en Harlow (Essex) en 2024. Por detrás es plana y hueca; por delante está modelada en tres dimensiones. En el frente se ve a una hembra felina de gran tamaño, agazapada sobre los cuartos traseros, con las patas delanteras apoyadas sobre una cabeza masculina. La cola queda recogida bajo la grupa y se eleva en una curva que se enrolla sobre la base. El cuerpo del animal presenta incisiones lineales, una versión estilizada de la musculatura. Dos pequeños círculos podrían indicar un dibujo de piel de leopardo. (En latín, pantera designaba también al leopardo).

La cabeza humana aparece cubierta por una especie de “casquete” de cabello, resuelto mediante líneas paralelas desde la coronilla hasta la frente. Un bigote y una barba, igualmente trazados con líneas paralelas, enmarcan una boca ranurada. Las líneas de la barba se prolongan sobre la base y se superponen a la estructura del soporte, del mismo modo que lo hace la cola del animal. Los ojos, de forma lenticular, están cerrados y rematados por cejas dibujadas con trazos lineales. Una línea recta desciende por la frente y se une a unas líneas curvas sobre las cejas, que sugieren el ceño fruncido.

La pieza mide aproximadamente 4,5 pulgadas de largo, 4 pulgadas de alto y 1,7 pulgadas de ancho (en torno a 11,4 × 10,2 × 4,3 cm). La parte posterior, sin modelar y hueca, está rellena de plomo. Su planitud sugiere que fue un aplique fijado a una superficie plana. El tamaño relativamente reducido apunta a que no iría montado directamente en un carro o un vehículo de carga, sino más bien en la correa que unía el animal de tiro con el yugo.

El tratamiento del cabello y la barba identifica al personaje como un bárbaro según la iconografía grecorromana. El hecho de que tenga los ojos cerrados indicaría que se trata de un bárbaro muerto. Las representaciones de bárbaros muertos o cautivos son frecuentes en el arte romano como emblemas de la conquista imperial, pero suelen aparecer en escenas bélicas —escultura, relieves, mosaicos, frescos o monedas— y no se asocian, por lo general, a animales exóticos. El paralelo más cercano encontrado en Inglaterra es otro aplique con una pantera hembra que apoya la pata sobre un medallón con el rostro de Júpiter Amón, de cabellera y barba largas —por tanto, no un “bárbaro”—, conservado en el Colchester Museum.

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