La polémica en torno al homenaje a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz continúa creciendo después de que numerosas familias hayan rechazado el funeral civil propuesto por el Gobierno y la Junta de Andalucía.
La intención inicial de las administraciones era celebrar un funeral de carácter laico en Huelva, provincia de la que procedía una parte importante de los fallecidos. Sin embargo, la oposición de muchos familiares, que comunicaron su negativa a asistir a ese tipo de acto, obligó a posponerlo sin fecha concreta.
El malestar de los allegados no es solo organizativo. Varias familias han expresado públicamente que no desean un homenaje institucional presidido por autoridades políticas a las que consideran responsables de la tragedia. Otros han subrayado que un funeral civil no representa sus creencias ni la forma en la que quieren despedir a sus seres queridos.
Para muchas de esas familias, el carácter religioso del acto es esencial. Por ese motivo, se ha organizado un funeral católico que sí contará con su respaldo.
Funeral este jueves en la Catedral de Huelva
Este jueves 29 de enero se celebrará en la Catedral de Nuestra Señora de la Merced de Huelva un funeral religioso por las víctimas del accidente. La ceremonia estará presidida por el obispo de la diócesis y está concebida como un acto de oración y recogimiento, al margen de los actos oficiales del Gobierno.
La misa pretende ofrecer una despedida conforme a la tradición y a las creencias de muchas de las familias afectadas, que han mostrado su preferencia por un rito religioso frente a un homenaje institucional laico.
Mientras tanto, el Ejecutivo mantiene en el aire el funeral de Estado, cuya celebración dependerá ahora de si logra el consenso de los familiares. La controversia ha puesto de manifiesto una profunda brecha entre el enfoque político del homenaje y el modo en que las víctimas desean recordar a quienes perdieron la vida.
El accidente de Adamuz, uno de los más graves ocurridos en España en los últimos años, no solo ha provocado una ola de dolor, sino también un debate social y político sobre el respeto a las creencias, el duelo y el papel del Estado en momentos de tragedia.





