La bandera de España surca el cielo de Río de Janeiro bajo la atenta mirada del Cristo Redentor

Helicópteros de la Patrulla ASPA
Foto cedida por el Ejército del Aire y del Espacio

Esta mañana, Río de Janeiro ha levantado la mirada hacia el cielo. Y lo que ha visto no ha sido solo un vuelo. Ha sido un gesto. Un mensaje escrito en el aire. 

Los helicópteros de la Patrulla ASPA, unidad de exhibición del Ejército del Aire y del Espacio, han sobrevolado hoy la ciudad carioca en el ensayo previo a la exhibición aérea prevista frente a la playa de Ipanema. Durante ese vuelo, los colores de la bandera de España se han proyectado en el cielo de Río con un testigo imposible de ignorar.

Allí estaba el Cristo Redentor. Inmóvil, eterno, con los brazos abiertos sobre el Corcovado. Como si ese gesto universal de acogida se extendiera hoy también a un encuentro entre pueblos unidos por historia, océano y memoria compartida.

Un saludo que va más allá del espectáculo

El sobrevuelo de hoy no ha sido solo una prueba de maniobras. Ha sido un saludo a la ciudad y a sus ciudadanos, un agradecimiento desde el aire por la acogida recibida y una declaración silenciosa de cercanía. Porque la aviación no se limita a volar, comunica.

La presencia de la Patrulla ASPA en Brasil se enmarca en la conmemoración del Centenario de los Grandes Vuelos (1926–2026), una efeméride que recuerda la época en la que la aviación española cruzó el Atlántico y tendió puentes técnicos, humanos y culturales entre continentes. Un siglo después, el cielo vuelve a ser su idioma común.

Memoria, cooperación y proyección internacional

Este despliegue forma parte de la expedición que conmemora el histórico vuelo del Plus Ultra, y cuenta con la participación del Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire y del Espacio (SHYCEA), el Ala 78 y el Ala 31. Una actuación coordinada que refuerza la dimensión histórica y cultural de esta presencia en Brasil, liderada por el general de división Juan Francisco Sanz Díez.

Mañana, Ipanema volverá a mirar al cielo

La exhibición aérea prevista para mañana, día 28 de enero, de acceso libre y abierta a todos los públicos, combinará vuelo en formación y maniobras de alta precisión, convirtiendo el litoral en un escenario donde la técnica y la emoción se dan la mano.

Pero lo ocurrido hoy ya ha dejado huella. Porque más allá del espectáculo, el mensaje ha sido claro: España y Brasil comparten historia, afecto y futuro. Y esta mañana, bajo la mirada serena del Cristo Redentor, ese vínculo se ha escrito —literalmente— en el aire.

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