Blas de Lezo
Hoy se cumplen 285 años de uno de los episodios más decisivos de la guerra en el Caribe: el intento británico de tomar el castillo de San Felipe de Barajas, la principal fortaleza que defendía Cartagena de Indias. Al frente de la defensa se encontraba Blas de Lezo, que junto a unos 4.000 españoles logró derrotar a una poderosa flota inglesa compuesta por 180 barcos y cerca de 30.000 hombres.
El objetivo británico: tomar San Felipe
Para asegurar la victoria, los británicos necesitaban conquistar el fuerte de San Felipe de Barajas. El almirante Vernon consideraba que la plaza era accesible mediante el bombardeo de sus muros y el despliegue masivo de tropas a sus pies, sin tener en cuenta que Lezo había reforzado y fortificado cuidadosamente todos los accesos.
En el interior del castillo, la situación era muy distinta a la que imaginaban los atacantes. Los defensores apenas superaban los 500 hombres, entre soldados del regimiento “España”, infantería de marina, tropas del regimiento fijo y voluntarios de la milicia. Aun así, estaban preparados para resistir.
El asalto nocturno del 20 de abril de 1741
Poco antes de las 3:00 de la madrugada del 20 de abril de 1741, en plena oscuridad, Vernon ordenó el ataque. Tres columnas de soldados, sumando unos 4.000 hombres, avanzaron hacia la fortaleza equipados con escaleras para escalar los muros, confiando en la sorpresa.
Sin embargo, la sorpresa fue para los ingleses. Los mandos españoles habían ordenado excavar un foso frente a las murallas, lo que dificultó enormemente el uso de las escaleras. A ello se sumó el intenso fuego de los defensores, que causó numerosas bajas en las primeras descargas.
A las seis de la mañana, con bayoneta calada, los españoles lanzaron un contraataque decisivo. Según los testimonios de la época, “se arrojaron todos tan impetuosa y gallardamente sobre los enemigos que los precisaron a volver la espalda con desorden, dejándose en el campo las escalas, más de 800 muertos y 200 heridos”.
El fracaso británico y la retirada
Lejos de rendirse, los británicos continuaron bombardeando la plaza en los días siguientes. El 22 de abril fue rechazado un nuevo ataque en Cruz Grande, y el 24 otro en el fuerte del Manzanillo, donde destacó la defensa dirigida por don Baltasar de Ortega con apenas 24 voluntarios.
El 26 de abril, los ingleses intentaron destruir las murallas utilizando el navío “Galicia”, previamente capturado. Las baterías españolas lograron incendiarlo, provocando además el fuego en otros barcos británicos cercanos.
El 28 de abril cesó el bombardeo. En los días posteriores, los ingleses comenzaron a destruir las defensas que habían ocupado y llegaron incluso a incendiar varios de sus propios barcos incapaces de navegar. Finalmente, el 8 de mayo parte de la flota inició la retirada, quedando Vernon con una fuerza reducida hasta su abandono definitivo el 20 de mayo.
Una “victoria” que nunca fue
La derrota británica fue tan contundente que contrasta con la propaganda de la época. Antes incluso de conocer el desenlace, en Inglaterra se habían acuñado monedas celebrando la supuesta victoria de Vernon en Cartagena.
Aquella “victoria” nunca llegó a producirse. En su lugar, quedó una de las mayores derrotas navales del Imperio británico y una de las gestas más destacadas de la historia militar española.





