El cuerpo sin vida de James “Jimmy” Gracey, un estudiante estadounidense de 20 años, ha sido localizado este jueves en aguas próximas al Puerto Olímpico de Barcelona, poniendo fin a dos días de intensa búsqueda tras su desaparición en la madrugada del pasado 17 de marzo.
El hallazgo se produjo en el entorno de la playa del Somorrostro, muy cerca de la zona de ocio nocturno de la Vila Olímpica, donde el joven había sido visto por última vez tras salir de la discoteca Shôko. Desde ese momento, no se volvió a tener noticia de él, lo que llevó a sus acompañantes a alertar a las autoridades.
Una desaparición tras una noche de ocio
James Gracey se encontraba en Barcelona pasando unos días de vacaciones junto a amigos, en el contexto habitual del “spring break” universitario. Según las primeras informaciones, abandonó el local de ocio de madrugada y, por causas que aún se investigan, no regresó a su alojamiento.
La denuncia activó un amplio dispositivo de búsqueda con participación de los Mossos d’Esquadra, unidades marítimas, buzos especializados y medios aéreos. Durante el rastreo aparecieron dos elementos relevantes: su cartera, localizada en el mar, y su teléfono móvil, hallado posteriormente en posesión de un delincuente habitual de la zona, que afirmó haberlo encontrado.
Investigación abierta y primeras hipótesis
El descubrimiento del cuerpo en el agua ha orientado la investigación hacia la hipótesis de una caída accidental al mar en las inmediaciones del puerto. Por el momento, fuentes policiales indican que no existen indicios claros de criminalidad.
No obstante, la autopsia será clave para determinar las causas exactas de la muerte y descartar cualquier otra circunstancia. El caso vuelve a poner el foco en una zona muy transitada durante la noche, donde confluyen turismo, ocio y pequeños delitos, especialmente en horarios de madrugada.
La investigación continúa abierta a la espera de los resultados forenses que permitan esclarecer definitivamente lo ocurrido.





