La guerra entre Rusia y Ucrania continúa sin visos de una solución próxima. Las autoridades ucranianas han informado este viernes de que Rusia lanzó durante las últimas horas cerca de 290 drones, siete misiles y centenares de bombas aéreas guiadas contra distintos objetivos del país, en una de las mayores ofensivas aéreas registradas en las últimas semanas.
Según el Estado Mayor de Ucrania, los ataques se concentraron especialmente en las regiones orientales y meridionales del país, donde las tropas rusas mantienen la presión sobre las líneas defensivas ucranianas. Kiev asegura además que las fuerzas de Moscú sufrieron alrededor de 1.430 bajas en un solo día, aunque estas cifras no han podido ser verificadas de forma independiente.
Los combates más intensos continúan produciéndose en la región de Donetsk, especialmente en torno a Pokrovsk y otros sectores estratégicos del frente oriental. Rusia busca avanzar lentamente mediante una combinación de ataques de artillería, bombardeos aéreos y el uso masivo de drones.
Rusia controla aproximadamente una quinta parte de Ucrania
Más de cuatro años después del inicio de la invasión a gran escala, Rusia mantiene bajo su control cerca del 20 % del territorio ucraniano.
Moscú controla prácticamente toda Crimea, anexionada en 2014, así como la mayor parte de la región de Lugansk. Además, ocupa amplias zonas de Donetsk, Zaporiyia y Jersón, aunque ninguna de estas tres regiones está completamente bajo dominio ruso.
A pesar de las contraofensivas ucranianas de 2022 y 2023, el frente se ha estabilizado en gran medida durante los dos últimos años. Desde entonces, Rusia ha conseguido pequeños avances territoriales, pero sin lograr una ruptura decisiva de las defensas ucranianas.
¿Cómo va la guerra?
La situación actual favorece ligeramente a Rusia desde el punto de vista militar. El Kremlin dispone de una mayor capacidad industrial para fabricar munición, drones y armamento, además de contar con una población mucho más numerosa de la que obtener reemplazos para el ejército.
Sin embargo, Ucrania sigue resistiendo gracias al apoyo militar y financiero de Estados Unidos y varios países europeos. El uso intensivo de drones de fabricación propia ha permitido a Kiev golpear infraestructuras militares rusas situadas a cientos de kilómetros del frente.
Los expertos coinciden en que la guerra ha entrado en una fase de desgaste en la que ninguno de los dos bandos parece capaz de obtener una victoria rápida.
Las previsiones para 2026
Las perspectivas para los próximos meses apuntan a la continuidad de los combates. Rusia intentará aprovechar su superioridad material para seguir avanzando lentamente en Donetsk y consolidar las zonas ocupadas, mientras que Ucrania tratará de contener esos avances y aumentar el coste de la guerra para Moscú mediante ataques de largo alcance.
Por el momento no existen negociaciones de paz con posibilidades reales de éxito. Las posiciones de ambas partes siguen siendo incompatibles: Rusia exige el reconocimiento de los territorios ocupados, mientras que Ucrania insiste en recuperar la totalidad de su territorio, incluida Crimea.
Todo ello hace prever que la guerra continuará durante el resto de 2026 y que el frente seguirá experimentando cambios limitados, salvo que se produzca un acontecimiento militar o político de gran magnitud que altere el equilibrio actual.





