Un potente terremoto de magnitud 7,4 sacudió este lunes 10 de agosto el oeste de Colombia y provocó más de un centenar de fallecidos, numerosos heridos y graves daños materiales en diferentes puntos del país. Los equipos de emergencia continúan trabajando entre los escombros mientras las autoridades evalúan el alcance real de la catástrofe.
El seísmo se produjo a las 7:34 horas, tiempo local, y tuvo su epicentro en las proximidades de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. El Servicio Geológico Colombiano estableció posteriormente una magnitud de 7,4 y una profundidad aproximada de 103 kilómetros. El movimiento se sintió con intensidad en ciudades como Cali, Pereira, Manizales, Medellín y Bogotá.
Las cifras de víctimas todavía están siendo actualizadas. Associated Press situaba el balance en al menos 111 fallecidos, mientras otras recopilaciones difundidas por medios colombianos elevaban provisionalmente la cifra por encima de 130. Reuters ha advertido, sin embargo, de las diferencias existentes entre los balances publicados, por lo que el número definitivo continúa abierto.
Entre las zonas más afectadas figuran Cali, Pereira, Quibdó y Manizales, donde numerosos edificios han resultado dañados. Alrededor de 1.600 construcciones habrían sufrido desperfectos o derrumbes, mientras los servicios de rescate buscan a personas que podrían continuar atrapadas.
En Manizales, el terremoto también causó importantes desprendimientos en la histórica Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario, especialmente visibles en sus torres y agujas, cuyas imágenes se difundieron rápidamente por las redes sociales.
Las autoridades colombianas han declarado la emergencia nacional y movilizado recursos civiles, policiales y militares para atender a los damnificados, asegurar las áreas afectadas y acelerar la búsqueda de supervivientes. La prioridad continúa centrada en las operaciones de rescate mientras se determina la verdadera dimensión de uno de los terremotos más graves sufridos por Colombia en los últimos años.





