El Ejército del Aire y del Espacio ha concluido con éxito su participación en el ejercicio multinacional Pitch Black 26, desarrollado en Australia bajo la organización de la Real Fuerza Aérea Australiana y en el que han tomado parte más de una veintena de países. La fuerza española regresó a territorio nacional el 17 de agosto después de seis días de repliegue y escalas en Malasia y Omán.
El despliegue ha constituido una importante prueba de la capacidad expedicionaria española. Durante dos semanas, la Agrupación Aérea Expedicionaria (AA-EXP) desplegada en Darwin ha operado en un escenario multinacional de elevada exigencia, desarrollando misiones tanto diurnas como nocturnas y trabajando con procedimientos y fuerzas aéreas diferentes a los empleados habitualmente en territorio nacional.
Uno de los grandes protagonistas del ejercicio ha sido el Eurofighter del Ala 14, cuyas tripulaciones han participado en misiones aire-aire y aire-superficie, perfeccionando procedimientos avanzados, empleo de armamento y coordinación con aeronaves y unidades de otros países.
Pero Pitch Black 26 ha ido mucho más allá del combate aéreo. Los A400M y A330 MRTT han desempeñado un papel fundamental en la proyección y sostenimiento de la fuerza, realizando actividades relacionadas con el transporte estratégico, lanzamiento de cargas, operaciones desde pistas no preparadas y reabastecimiento en vuelo. Precisamente, la capacidad de los aviones cisterna ha resultado esencial para mantener la autonomía de una fuerza desplegada a enorme distancia de España.
La participación española ha involucrado además capacidades menos visibles pero imprescindibles para hacer posible una operación de estas características. Personal del Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA), el Centro Logístico de Armamento y Experimentación (CLAEX) y el Grupo Móvil de Control Aéreo (GRUMOCA) ha contribuido a preparar cargas, controlar campos no preparados y garantizar el sostenimiento técnico y logístico de la operación.
En conjunto, el ejercicio ha permitido al Ejército del Aire y del Espacio demostrar su capacidad para ejecutar de manera coordinada todo el ciclo operativo: desde el planeamiento y generación de fuerzas hasta la ejecución de los efectos requeridos y el posterior sostenimiento de las operaciones.
La experiencia adquirida en Australia refuerza además la interoperabilidad con fuerzas aéreas aliadas y socias, un elemento cada vez más determinante en escenarios donde las operaciones aéreas requieren integrar aeronaves, sistemas, procedimientos y personal procedentes de diferentes países.
Pitch Black 26 deja así una imagen especialmente significativa de las capacidades actuales del poder aéreo español: una fuerza capaz de desplegarse a miles de kilómetros de sus bases, integrarse rápidamente en una coalición internacional, combatir, sostenerse y regresar a territorio nacional tras completar la misión.





