El secreto bajo el suelo que reabre el crimen de Esther López

Esther Lopez
Esther Lopez

La muerte de Esther López, vecina de Traspinedo (Valladolid), sigue siendo uno de los casos más controvertidos de los últimos años en España. Cuatro años después de su desaparición, cuando el procedimiento parecía encaminado a la apertura de juicio oral ante la Audiencia Provincial de Valladolid con jurado popular, un hallazgo inesperado ha reactivado la investigación.

La desaparición y el hallazgo del cuerpo

Esther López, de 35 años, desapareció la madrugada del 12 al 13 de enero de 2022 tras pasar la noche con varios conocidos en su localidad. En un momento dado, subió al coche de Óscar S. M., el único acusado en la causa. Según su versión, la joven se bajó del vehículo tras una discusión y quedó sola en una carretera secundaria. Sin embargo, esa explicación nunca terminó de convencer a los investigadores.

El cuerpo fue hallado el 5 de febrero de 2022 en una cuneta, en una zona que ya había sido rastreada previamente. Desde el inicio, la principal hipótesis de la Guardia Civil fue que Esther había sido atropellada de forma intencionada, que sobrevivió durante un tiempo y que no recibió auxilio. Además, existían indicios de que el cadáver pudo haber sido movido antes de aparecer.

La investigación avanzó durante años con dificultades. Había elementos relevantes —datos del teléfono móvil, restos en el vehículo y contradicciones en las declaraciones— pero faltaba una pieza clave que explicara qué ocurrió en las horas posteriores a la desaparición. La autopsia, además, señalaba aspectos llamativos, como la presencia de humedad y sedimentos no compatibles con el lugar donde fue encontrado el cuerpo.

El giro de 2026: el descubrimiento del zulo

El giro se ha producido en abril de 2026. Durante unas obras en la vivienda que había pertenecido al principal investigado, el nuevo propietario descubrió un habitáculo oculto bajo el suelo, una especie de zulo que no figuraba en los planos. Este espacio, no detectado en las inspecciones iniciales, ha abierto una nueva vía en la investigación.

Su relevancia es evidente. Podría explicar dónde estuvo el cuerpo durante días, encajar con los signos de humedad detectados en la autopsia y dar sentido a datos tecnológicos como los cambios de altura registrados en el móvil del investigado dentro de una casa sin escaleras. La principal hipótesis es que la víctima pudo haber sido ocultada allí antes de ser trasladada al lugar donde apareció.

Tras este hallazgo, el caso ha sido devuelto a fase de instrucción para practicar nuevas diligencias. La Guardia Civil ha vuelto a registrar la vivienda en busca de restos biológicos que permitan vincular ese espacio con la víctima.

Óscar S. M. continúa siendo el único acusado y se enfrenta a graves cargos, que incluyen asesinato, detención ilegal y omisión de socorro. Cuatro años después, el caso sigue abierto, pero el descubrimiento del zulo puede resultar determinante para esclarecer lo ocurrido.

comparte la noticia
X
Facebook
Threads

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *