Guerra abierta por Warner Bros: dos gigantes y una decisión que puede cambiar Hollywood

Depósito de agua de warner bros rodeado de los logos de Netflix y Paramount

Warner Bros. Discovery se ha convertido en el centro de una batalla que va mucho más allá de una operación empresarial. En juego no está solo el control de uno de los estudios más históricos de Hollywood, sino el modelo de poder que dominará el entretenimiento en los próximos años. Paramount y Netflix quieren lo mismo, pero Warner solo puede elegir a uno.

Warner dice no a Paramount

El consejo de administración de Warner Bros. Discovery ha pedido a sus accionistas que rechacen la oferta hostil lanzada por Paramount Skydance, una propuesta que valora la compañía en 30 dólares por acción y eleva la operación hasta los 108.400 millones de dólares. Pese a la cifra, la directiva considera que el plan es demasiado arriesgado.

En una carta poco habitual por su dureza, Warner acusa a Paramount de haber exagerado el respaldo financiero de la familia Ellison y de presentar una estructura de financiación llena de incógnitas. Para la compañía, aceptar esa oferta supondría entrar en un terreno inestable justo cuando el sector atraviesa una de sus mayores crisis de identidad.

La ofensiva de los Ellison

Desde Paramount no se dan por vencidos. David Ellison, director ejecutivo del grupo, defiende que su propuesta ofrece más seguridad que la alternativa de Netflix, basada en efectivo y acciones, y por tanto vulnerable a los vaivenes del mercado. Según la compañía, el fideicomiso familiar dispone de recursos suficientes para garantizar la operación.

El problema es que buena parte de la financiación depende de terceros, entre ellos fondos soberanos de Oriente Medio, capital privado estadounidense y grandes bancos. La retirada de Affinity Partners, el fondo liderado por Jared Kushner, ha añadido más dudas a una operación que ya generaba recelos dentro de Warner.

Netflix, el rival silencioso

Mientras Paramount sube el tono, Netflix juega otra partida. La plataforma mantiene su acuerdo con Warner Bros. Discovery y evita el choque frontal, confiando en que los reguladores vean la fusión como una oportunidad para fortalecer la industria frente a un mercado cada vez más fragmentado.

Para Netflix, incorporar Warner significa hacerse con HBO, DC y uno de los catálogos más potentes del mundo. Para Warner, supone apostar por estabilidad y escala global, aunque el precio sea aceptar una concentración de poder que no pasará desapercibida para las autoridades.

El gran obstáculo: los reguladores

Aquí está el verdadero nudo del conflicto. La posible unión de Netflix y Warner ha encendido las alarmas antimonopolio en Estados Unidos y Europa. El propio presidente estadounidense ha dejado caer que una operación de este calibre podría encontrar serios obstáculos regulatorios.

Paramount ha utilizado este argumento a su favor, sugiriendo que su oferta tendría un camino político menos accidentado. Pero Warner no parece convencida de que ese riesgo compense la incertidumbre financiera que implica la propuesta rival.

Una decisión que marcará una era

La votación de los accionistas se espera para la primavera o el inicio del verano. Hasta entonces, las presiones, las filtraciones y los comunicados cruzados seguirán alimentando una guerra que ya ha dejado claro que no trata solo de dinero.

Lo que se decide es quién manda en Hollywood y cómo se contará el entretenimiento del futuro. Y esta vez, como en los grandes dramas, no habrá un final feliz para todos.

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