El barrio malagueño de El Palo permanece conmocionado tras el robo de varias joyas pertenecientes a la Virgen del Rosario y al Divino Infante, titulares de una de las devociones más arraigadas de la zona este de la capital. El suceso tuvo lugar en la parroquia de Nuestra Señora de las Angustias, sede de la hermandad, mientras el templo permanecía abierto.
Según las primeras investigaciones, dos individuos accedieron al interior de la iglesia y sustrajeron numerosas piezas de gran valor sentimental y religioso. Entre los objetos desaparecidos se encuentran cadenas, medallas, anillos y un antiguo broche del siglo XVIII que portaba el Divino Infante. Muchas de estas joyas habían sido donadas durante décadas por vecinos del barrio como promesas y muestras de devoción.
Un golpe al patrimonio devocional de El Palo
La Hermandad del Rosario de El Palo ha denunciado públicamente los hechos y ha difundido imágenes de las cámaras de seguridad, además de un listado detallado de las piezas robadas, con la esperanza de facilitar su identificación y recuperación. La Policía Nacional mantiene abierta una investigación y la Policía Científica ya ha inspeccionado el templo para recabar pruebas.
El robo ha causado una enorme indignación entre los fieles y en el conjunto del mundo cofrade malagueño. Para muchos vecinos de El Palo, las joyas sustraídas no representan únicamente un valor económico, sino parte de la historia emocional y religiosa del barrio. Algunas piezas habían pasado de generación en generación y estaban estrechamente ligadas a familias paleñas.
Conmoción en el mundo cofrade malagueño
La Agrupación de Congregaciones y Hermandades de Gloria de Málaga también ha mostrado su apoyo a la corporación afectada y ha condenado el ataque al patrimonio devocional de la ciudad. En redes sociales, numerosos malagueños han expresado su tristeza y han pedido colaboración ciudadana para identificar a los autores.
Mientras continúa la investigación, la hermandad confía en que las piezas puedan ser recuperadas antes de que acaben en el mercado ilegal o fundidas para dificultar su localización. El sentimiento generalizado en El Palo es de dolor y rabia ante un robo que golpea directamente una de las tradiciones religiosas más queridas del barrio.





