Arturo Pérez-Reverte ha vuelto a demostrar que una superproducción de Hollywood también puede —y quizá debe— examinarse desde los clásicos. El escritor y académico de la Real Academia Española ha valorado La Odisea de Christopher Nolan con una conclusión tan contundente como matizada: considera que es una gran película, aunque cree que su protagonista se aleja demasiado del Odiseo concebido por Homero.
Pérez-Reverte no ha planteado una enmienda a la totalidad. Al contrario, ha elogiado el filme pese a lo que denomina las «licencias nolanescas». Su principal reparo está en Matt Damon, cuya interpretación, a su juicio, no transmite suficientemente la astucia, la dimensión épica y la complejidad moral que caracterizan al rey de Ítaca.
La crítica cobra especial interés porque Pérez-Reverte no se limita a decir qué no le convence: propone alternativas. El escritor ha reivindicado a Ralph Fiennes, protagonista de El regreso de Ulises, de Uberto Pasolini, como una interpretación mucho más próxima a la imagen que él tiene del personaje homérico. Ya antes del estreno de Nolan había destacado el trabajo de Fiennes y expresado sus dudas sobre la elección de Damon.
Pero su propuesta más llamativa tiene acento español. Pérez-Reverte considera que Luis Zahera posee precisamente el rostro y la presencia que asociaría a un Odiseo mediterráneo: duro, inteligente, peligroso y acostumbrado a sobrevivir gracias tanto a la espada como al ingenio. El autor llegó a señalar que así había imaginado siempre al astuto héroe de Homero.
Más allá de la provocación habitual de su estilo, su reflexión plantea una cuestión de fondo: hasta qué punto una adaptación contemporánea puede modificar la naturaleza de un personaje sin desdibujar aquello que lo convirtió en universal.
Pérez-Reverte no niega el espectáculo de Nolan. Lo que hace es recordar algo mucho más incómodo para Hollywood: antes de las cámaras, los efectos y las estrellas estaba Homero. Y más de dos milenios después, Odiseo continúa siendo un personaje al que no resulta sencillo engañar.





