El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado la suspensión de un nuevo ataque militar contra Irán para conceder margen a las negociaciones diplomáticas. La decisión no implica todavía un alto el fuego definitivo, sino una pausa condicionada a que Teherán y los países mediadores alcancen rápidamente un acuerdo.
Trump aseguró que Irán y otros Estados de Oriente Próximo solicitaron tiempo adicional para cerrar un entendimiento que permita poner fin al conflicto. Entre las principales exigencias estadounidenses figuran la reapertura completa del estrecho de Ormuz y garantías relacionadas con el programa nuclear iraní. El mandatario afirmó también que Israel habría aceptado aplazar las operaciones, aunque el Gobierno israelí no confirmó inmediatamente esa posición.
El anuncio supone un cambio respecto a las amenazas formuladas por Trump durante las horas anteriores, cuando advirtió de una ofensiva de gran magnitud si las conversaciones fracasaban. El presidente justificó ahora la suspensión por los avances diplomáticos y por la posibilidad de alcanzar un acuerdo beneficioso para la estabilidad regional.
La decisión se produjo después de una conversación entre Trump y el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán. Arabia Saudí había pedido priorizar el diálogo ante el riesgo de que una nueva escalada alcanzara las instalaciones energéticas del golfo Pérsico y agravara las dificultades del transporte marítimo.
Irán, sin embargo, negó haber solicitado la paralización de los ataques. Las autoridades iraníes sostienen que sus fuerzas continúan preparadas para responder a cualquier ofensiva estadounidense o israelí y advirtieron de consecuencias graves si se reanudan los bombardeos.
La evolución del estrecho de Ormuz será determinante. La interrupción parcial del tráfico ha presionado al alza los precios energéticos y ha aumentado la preocupación internacional por el suministro de petróleo y gas. Washington intentará convertir ahora la suspensión militar en un acuerdo verificable, aunque las treguas anteriores terminaron rompiéndose. Por ello, el anuncio de Trump reduce temporalmente la tensión, pero todavía no permite considerar terminada la guerra.





