El teléfono móvil y las redes sociales se han convertido en una extensión de la vida cotidiana de niños y adolescentes. Sin embargo, esa presencia constante en internet también está ampliando su exposición al ciberacoso, la suplantación de identidad, la sextorsión y el contacto con adultos que ocultan sus verdaderas intenciones.
Los datos muestran la dimensión del problema. El 98,5 % de los adolescentes españoles está registrado en alguna red social y casi dos de cada tres disponen de más de un perfil en una misma plataforma. Además, más del 58 % reconoce haber interactuado con desconocidos a través de internet, mientras que un 8,3 % afirma haber sufrido situaciones de ciberacoso.
El riesgo no se limita a las redes sociales más conocidas. Videojuegos, aplicaciones de mensajería y plataformas como Roblox también pueden ser utilizados por adultos para ganarse la confianza de los menores. Esta práctica, conocida como grooming, comienza habitualmente con una conversación aparentemente inocente y puede derivar en la petición de imágenes íntimas, amenazas, chantajes o encuentros presenciales.
En julio, la Policía Nacional detuvo en Melilla a un hombre acusado, entre otros delitos, de once casos de ciberacoso a menores y tres agresiones sexuales cometidas por medios telemáticos. El caso demuestra que el peligro no es abstracto, sino una amenaza real que se introduce en los hogares a través de una pantalla.
Los expertos insisten en que la respuesta no puede limitarse a prohibir dispositivos. Es necesario enseñar a los menores a proteger su privacidad, desconfiar de perfiles desconocidos, no compartir imágenes íntimas y pedir ayuda ante cualquier amenaza.
También resulta esencial que padres y educadores mantengan una comunicación cercana, sin culpabilizar a la víctima. Ante un caso de sextorsión o acoso, conviene guardar los mensajes, bloquear al agresor, denunciar y solicitar asesoramiento especializado. INCIBE ofrece atención gratuita y confidencial a través del teléfono 017.





