Los últimos movimientos sísmicos registrados en Granada y su área metropolitana han vuelto a colocar sobre la mesa una cuestión fundamental: saber cómo reaccionar durante un terremoto puede reducir considerablemente el riesgo de sufrir lesiones.
Este martes 18 de agosto, un terremoto de magnitud 4,8 ha sacudido nuevamente la provincia a las 10:37 horas, con epicentro al noroeste de Gójar y una profundidad aproximada de cinco kilómetros. Posteriormente se han sucedido varias réplicas, incluida una de magnitud 4,2 en Alhendín. La nueva actividad llega pocos días después del terremoto registrado el 15 de agosto, también de magnitud 4,8, y de las numerosas réplicas contabilizadas desde entonces.
Ante esta situación, las recomendaciones oficiales del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y Protección Civil insisten, ante todo, en mantener la serenidad. Los terremotos no pueden predecirse actualmente indicando con precisión cuándo, dónde y con qué magnitud ocurrirá el siguiente movimiento, por lo que la prevención y la autoprotección resultan fundamentales.
¿Qué hacer mientras está temblando?
Si el terremoto sorprende en el interior de una vivienda o edificio, no se debe salir corriendo a la calle mientras dura la sacudida. Protección Civil aconseja permanecer dentro y situarse debajo de una mesa o mueble resistente, o junto a elementos estructuralmente sólidos, alejándose especialmente de ventanas, espejos, estanterías y muebles u objetos pesados que puedan desprenderse.
También conviene proteger la cabeza y el cuello y evitar desplazamientos innecesarios durante los segundos que dura el movimiento.
Si se está en el exterior, la recomendación es dirigirse hacia un espacio abierto, alejado de fachadas, cornisas, árboles, postes eléctricos, puentes y otros elementos susceptibles de caer.
¿Y después del terremoto?
Una vez finalizado el temblor, hay que comprobar posibles daños y abandonar el edificio únicamente si existen desperfectos, riesgo evidente o así lo indican las autoridades. En caso de evacuación deben utilizarse las escaleras y nunca el ascensor.
También es recomendable mantenerse alejado de edificios dañados, prever posibles réplicas y consultar exclusivamente fuentes oficiales. El teléfono 112 debe reservarse para situaciones que requieran asistencia de emergencia, evitando saturar las comunicaciones.
La sucesión de terremotos experimentada estos días en Granada recuerda que vivir en una zona sísmicamente activa requiere algo más que mantener la calma: conocer previamente cómo actuar puede marcar la diferencia cuando el suelo empieza a moverse.





