Un atentado con furgoneta en el Orgullo de Berlín deja una muerta y hasta 29 heridos: el Gobierno alemán confirma un ataque «islamista»

Atropello en Berlín
Atropello en Berlín

Berlín vivió en la noche del sábado uno de los episodios más graves de violencia de los últimos años en Alemania, cuando una furgoneta blanca fue conducida a alta velocidad contra la multitud congregada en el parque Tiergarten, junto a la Puerta de Brandeburgo, durante la fiesta de clausura del Christopher Street Day (CSD), el desfile del Orgullo LGTBI de la capital alemana. El atropello, ocurrido sobre las diez de la noche, se saldó con una mujer muerta y un número de heridos que las distintas fuentes sitúan entre 16 y 29, varios de ellos en estado crítico. El vehículo terminó estrellándose contra un árbol, tras lo cual su conductor huyó a pie del lugar y, según la Policía, atacó después a más personas con un arma blanca, presuntamente un machete.

El ministro del Interior identifica al sospechoso y confirma el móvil terrorista

Lo que en las primeras horas era una investigación abierta, con la Policía de Berlín hablando de un sospechoso «identificado pero no detenido» y de posibles vínculos con «redes islamistas», se ha ido concretando a lo largo de la jornada de este domingo. El ministro federal del Interior, Alexander Dobrindt, identificó públicamente al sospechoso como Abdul Ballout, un joven de 21 años nacido en Alemania y de origen libanés, y afirmó sin ambages que «todo indica que se trató de un atentado terrorista islamista». Según medios alemanes, Ballout contaba ya con antecedentes penales: había sido condenado a un año y diez meses de prisión, en suspenso, por preparar un acto grave de violencia subversiva, después de un intento fallido de unirse al Estado Islámico. El sospechoso continúa en paradero desconocido y la Policía ha desplegado un amplio dispositivo de búsqueda por toda la capital alemana.

El desfile del Orgullo, que este año había congregado a cientos de miles de personas a lo largo de su recorrido por el centro de Berlín y que culminaba con un concierto —en el que actuaba la cantante Sarah Connor en el momento del ataque—, fue cancelado de inmediato por los organizadores tras conocerse lo ocurrido. Un dispositivo de más de 2.200 agentes de policía, desplegado para garantizar la seguridad del evento, se movilizó junto a un centenar de efectivos sanitarios, entre ambulancias y bomberos, para atender a las víctimas en una zona que quedó acordonada como escena del crimen.

Reacciones institucionales: «un ataque contra nuestra sociedad»

El canciller alemán, Friedrich Merz, calificó lo sucedido como «un ataque contra nuestra sociedad» y prometió, junto al ministro Dobrindt, que el atentado será «plenamente investigado y castigado». El alcalde de Berlín, Kai Wegner, lamentó que la jornada hubiera pasado «de una manifestación pacífica, llena de amor y alegría, a un acto con un muerto y muchos heridos», y reivindicó que la capital alemana seguirá siendo «la ciudad de la libertad y de la diversidad», pese al ataque. Wegner reconoció además que las autoridades deberán esclarecer aún cómo un vehículo pudo acceder a la zona donde se concentraban los participantes de la fiesta pese al fuerte dispositivo de seguridad desplegado.

El suceso reabre en Alemania el debate sobre la seguridad en grandes eventos públicos y sobre el fenómeno de la radicalización yihadista entre jóvenes nacidos o criados en el país, un debate que ya se había producido tras otros atentados con vehículos registrados en años anteriores en Berlín y otras ciudades europeas. Las autoridades germanas no han precisado por el momento si el sospechoso actuó en solitario o si existen indicios de una posible célula organizada detrás del ataque.

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