Un caza furtivo F-35B Lightning II del Cuerpo de Marines de Estados Unidos se estrelló el viernes 31 de julio de 2026 en la estación aérea de Miramar, en San Diego, después de que su piloto abandonara el aparato mediante el asiento eyectable. El accidente se produjo alrededor de las 10.00 horas locales en la línea de vuelo de la base y provocó una gran columna de humo negro.
Según la información difundida por el Cuerpo de Marines, la aeronave estaba asignada al Marine Aircraft Group 11, integrado en la 3.ª Ala Aérea de Marines. El piloto fue recuperado con vida y trasladado a un centro médico en condición estable, donde recibió atención por lesiones que no amenazaban su vida. No se han comunicado víctimas entre el personal de tierra.
El impacto destruyó el avión y originó un pequeño incendio en la vegetación próxima. Los equipos de emergencia militares y los bomberos de San Diego acudieron rápidamente para extinguir las llamas, asegurar los restos y evitar que el fuego se propagara. Las imágenes aéreas mostraron el fuselaje calcinado en un terreno cercano a la pista, rodeado por vehículos de emergencia y material retardante.
El F-35B es la variante de despegue corto y aterrizaje vertical del programa Lightning II. Su arquitectura combina baja observabilidad, sensores avanzados y capacidad para operar desde buques de asalto anfibio o pistas reducidas. Esta configuración, heredera del concepto representado durante décadas por el Harrier, incorpora un ventilador de sustentación y una tobera orientable que permiten reducir drásticamente la velocidad durante la aproximación.
Un testigo citado por Associated Press aseguró que el avión parecía desacelerar, casi como si intentara mantenerse en vuelo estacionario, poco antes de que el piloto se eyectara a baja altura. Sin embargo, esta descripción no permite establecer que el sistema de sustentación vertical sufriera un fallo. La causa continúa bajo investigación y las autoridades no han atribuido el siniestro a una avería mecánica, un error humano o un problema de mantenimiento.
El suceso ha sido clasificado como un accidente de categoría A, la consideración más grave empleada por las Fuerzas Armadas estadounidenses cuando existe destrucción de una aeronave, fallecimientos o daños superiores al umbral económico establecido. Hasta ahora tampoco se ha comunicado una inmovilización general de la flota. La investigación deberá reconstruir los últimos segundos del vuelo y determinar por qué uno de los cazas más avanzados del mundo terminó destruido junto a la pista de Miramar.
En el siguiente vídeo, el creador de contenido aeroespacial Sergio HIdalgo da a conocer todos los detalles hasta el momento:





