En la esquina de la calle Botoneras con la Plaza Mayor, en pleno Madrid de los Austrias, se encuentra uno de los establecimientos hosteleros más longevos de la capital: Los Galayos. Su historia combina dos etapas bien diferenciadas: el origen como Casa Rojo a finales del siglo XIX, y la posterior gestión de la familia Grande, que continúa al frente del negocio en la actualidad.
El origen: Casa Rojo (1894)
El local abrió sus puertas en 1894 bajo el nombre de Casa Rojo, también citada en algunas fuentes como Cervecería Rojo. En aquellos primeros años no funcionaba como restaurante en el sentido actual, sino como una taberna o cervecería donde se servían tapas y aperitivos, un formato acorde al poder adquisitivo del madrileño de la época. Su ubicación, a un paso de la Puerta del Sol y de la propia Plaza Mayor —entonces núcleo de tertulias y de la vida pública del Reino—, marcó desde el principio el carácter del establecimiento como punto de encuentro castizo.
El local conserva elementos de aquella etapa fundacional, entre ellos una barra de madera tallada a mano en el siglo XIX, procedente de otro negocio de la misma zona, El Púlpito, situado en el Arco de Cuchilleros e integrado más tarde en Los Galayos.
La familia Grande: de 1989 hasta hoy
La etapa que da forma al Los Galayos actual comienza en 1989, cuando Miguel Grande se incorpora al negocio junto a un socio. Durante los primeros diez años la gestión se repartió entre ambos, a razón de cinco años cada uno al frente. Cumplido ese periodo, fue Miguel Grande quien continuó al mando, ya junto a su esposa, Alicia Núñez Calvo, y sus hijos.
En aquel momento los tres hijos eran aún pequeños: la hija tenía 3 años, Fernando 7 años y medio, y Miguel 13. Con el tiempo, este último se incorporó de forma activa al negocio familiar a los 20 años. Según el testimonio directo de Alicia Núñez Calvo, viuda de Miguel Grande, fue un proceso de trabajo sostenido de toda la familia —“estuvimos luchando, mis hijos y yo”— el que consolidó Los Galayos como el negocio que es hoy, sin que en aquellos primeros años existieran aún nietos. De hecho, la generación de nietos, aunque ya ha nacido, no se ha incorporado todavía al negocio por su corta edad.
Actualmente Los Galayos está regentado por Alicia Núñez Calvo y sus hijos, que representan la continuidad de esta segunda etapa del restaurante. Conviene precisar este punto porque una parte de la información que circula sobre el establecimiento —incluida en algunas webs de referencia turística y gastronómica— atribuye la propiedad actual a la familia Rojo, fundadora original del negocio en 1894. Esto no es exacto: la familia Rojo dio origen al negocio, pero la propiedad y gestión actuales corresponden a la familia Grande desde 1989.
El restaurante ha mantenido, pese al cambio de manos, buena parte del espíritu original: cinco salones con ambientes diferenciados, una barra de taberna clásica donde se sirven tapas y pinchos, y una carta de cocina castellana cuyo plato más reconocido es el cochinillo asado, elaborado durante unas ocho horas. Su ubicación privilegiada junto a la Plaza Mayor lo ha convertido, a lo largo de más de un siglo, en parada habitual tanto de vecinos de Madrid como de visitantes, y figura entre el reducido grupo de restaurantes y tabernas centenarios de la ciudad.





