Hija de fuego y sal: Cuando la niebla esconde un hogar

Hija de fuego y sal de Bruno Puelles

¿Y si lo que todos aceptan como una verdad absoluta fuera tan solo una tradición repetida a lo largo de generaciones? Esa idea inunda las páginas de Hija de fuego y sal, la novela más reciente de Bruno Puelles, publicada por La Esfera de los Libros. Se trata de una fantasía juvenil que se embarca en un viaje repleto de leyendas y paisajes primitivos para abordar la resiliencia, la empatía y la valentía de desafiar un destino impuesto.

En sus primeras páginas, el autor introduce un mundo dividido en el que cada clan ha construido su identidad en torno a unos dioses que, según relatan las antiguas leyendas, los crearon. Cada cual posee sus propias costumbres, símbolos y creencias. Han sido las viejas enemistades las culpables de levantar esas fronteras invisibles que nadie se atreve a cruzar. Sobre sus cabezas se ensalza la Extraña, una diosa relegada a la nada por sus propios hermanos y olvidada de la mitología del mundo. Su presencia envuelve la novela con un halo de misterio y la dota de una profundidad que va mucho más allá de la simple aventura.

Un acto de amor impulsa a la protagonista a desafiar las normas de su propio pueblo, viéndose obligada a abandonar su hogar y enfrentarse a un territorio hostil donde toda certeza empieza a resquebrajarse. A medida que avanza la historia, el viaje deja de ser únicamente físico para convertirse también en una exploración de las ideas heredadas, de los prejuicios aprendidos y de la posibilidad de plantar y hacer germinar nuevos vínculos, allí donde antes solo existía desconfianza.

Los personajes son, sin lugar a dudas, su mayor punto fuerte. Cada niño carga con sus propias creencias y reacciona ante el mundo desde perspectivas opuestas. Eso es, precisamente, lo que convierte sus interacciones en el auténtico motor del relato.

Sencillez. Es una palabra que puede caracterizar a esta obra, pero no por la obra en sí, sino por su manera de contarla. La prosa apuesta por la claridad y la agilidad, permitiendo que la lectura avance con rapidez sin renunciar a la construcción de un universo rico y elaborado. Ese mismo planteamiento se traslada a los diálogos, donde la comunicación entre los personajes refleja el carácter primitivo de la sociedad en la que viven. Expresiones como referirse a sí mismos en tercera persona contribuyen a crear una voz propia que refuerza la inmersión y diferencia la novela dentro del panorama de la fantasía juvenil.

Se incorporan tropos muy reconocibles dentro de la fantasía juvenil, como el found family, la unión de personajes procedentes de mundos enfrentados o las antiguas leyendas que esconden más verdad de la que sus protagonistas imaginan. Sin embargo, todos ellos quedan al servicio de una idea mucho más poderosa: la posibilidad de elegir un camino distinto al que otros han transitado y demostrar que el odio no tiene por qué heredarse generación tras generación.

Hija de fuego y sal es una novela breve que se lee con enorme facilidad y que demuestra que la sencillez no está reñida con la profundidad. Bajo su apariencia de aventura para jóvenes lectores, se esconde una reflexión sobre la convivencia, la capacidad de cambiar aquello que parece anclado y el valor de quienes se atreven a caminar hacia lo desconocido cuando todos los demás prefieren permanecer en lo ya conocido.

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