Miles de personas se han concentrado este sábado en las calles de Madrid en una nueva manifestación convocada bajo el lema “Marcha por la Dignidad”, una protesta dirigida contra el Gobierno de Pedro Sánchez y marcada por las críticas a los casos de corrupción que afectan al entorno político del Ejecutivo. Según la Delegación del Gobierno, la movilización reunió a unas 40.000 personas, mientras que los convocantes elevaron la cifra hasta los 120.000 asistentes.
La marcha fue convocada por la plataforma Sociedad Civil Española, que coordina a más de 150 asociaciones civiles y organizaciones ciudadanas. Entre los impulsores y rostros visibles de la convocatoria figura el empresario y exdiputado Marcos de Quinto, uno de los organizadores de la protesta.
La movilización recorrió varias calles del centro de la capital, desde la Plaza de Colón hasta el entorno de Moncloa, en un ambiente pacífico y con presencia de ciudadanos llegados de distintos puntos de España. Durante la protesta se pudieron ver numerosas banderas nacionales y pancartas reclamando elecciones anticipadas y la dimisión del presidente del Gobierno.
Una protesta marcada por las críticas al Gobierno
Los asistentes denunciaron lo que consideran un deterioro institucional y una creciente desconfianza hacia las instituciones políticas. Muchos manifestantes insistieron en que la protesta respondía al rechazo hacia la corrupción y a la sensación de impunidad política que, a su juicio, atraviesa la vida pública española.
A lo largo del recorrido se escucharon consignas contra el Gobierno y mensajes reclamando transparencia, independencia judicial y responsabilidades políticas. También participaron representantes y simpatizantes de partidos políticos de la oposición, especialmente de Vox.
La protesta contó con un amplio dispositivo policial y concluyó con algunos momentos de tensión aislados en la zona próxima a Moncloa, aunque la marcha transcurrió en términos generales sin incidentes graves.

“La democracia también se defiende en la calle”
Uno de los mensajes más repetidos entre los asistentes fue la reivindicación de la participación ciudadana más allá de las urnas. Para muchos participantes, la movilización simboliza la necesidad de que la sociedad civil siga vigilando a quienes ejercen el poder político.
Según la politóloga Luz Trujillo (@luz3400), «hoy la sociedad civil ha demostrado que la democracia no se limita a votar cada cierto tiempo: también se defiende en la calle, de forma pacífica y firme. Cuando miles de ciudadanos salen a exigir responsabilidades y la dimisión de un gobierno señalado por la corrupción, están recordando que el poder debe estar al servicio de la ciudadanía y no por encima de ella. La participación, la vigilancia democrática y la exigencia de transparencia son pilares esenciales de cualquier sociedad libre y sana».
La manifestación concluyó entre aplausos y gritos de “dimisión”, dejando una nueva imagen de presión ciudadana contra el Ejecutivo en medio del creciente clima de tensión política que atraviesa España.





