La denominada mili voluntaria ha vuelto a situarse entre los temas de actualidad en España, aunque el término puede llevar a engaño. El Gobierno no ha recuperado el antiguo servicio militar obligatorio: lo que existe es la figura del reservista voluntario, mediante la que ciudadanos civiles pueden colaborar temporalmente con las Fuerzas Armadas.
El Real Decreto 170/2026, de 4 de marzo, autoriza para este año una oferta máxima de 500 plazas de reservistas voluntarios. La convocatoria concreta, sin embargo, todavía no se ha publicado. Según información difundida por el Ejército del Aire y del Espacio, está previsto que aparezca en el Boletín Oficial del Estado después del verano, previsiblemente en octubre.
Para acceder es necesario tener nacionalidad española, haber cumplido 18 años y reunir las titulaciones y aptitudes exigidas para cada plaza. La edad máxima es de 58 años para oficiales y suboficiales y de 55 para tropa y marinería. Por tanto, las plazas no están reservadas exclusivamente a jóvenes nacidos en 2007 o 2008.
Los seleccionados realizan primero una formación militar básica y, posteriormente, una formación específica vinculada al puesto obtenido. Tras superar ambas fases, firman un compromiso inicial de tres años y pueden ser activados temporalmente en unidades, centros u organismos del Ministerio de Defensa.
También existe compensación económica. Durante los periodos de formación e instrucción se percibe una indemnización calculada sobre el salario mínimo interprofesional diario y diferenciada según la categoría. Cuando el reservista es activado para prestar servicio, recibe las retribuciones correspondientes al empleo militar equivalente.
La publicación de la convocatoria de 2026 será, por tanto, el momento clave para conocer el reparto definitivo de las 500 plazas, especialidades, destinos, titulaciones exigidas y fechas de solicitud.





