La Comunidad de Madrid atraviesa la mayor emergencia forestal de su historia reciente. Los incendios que arrasan la Sierra Oeste de la región, junto con el foco activo en Burgohondo (Ávila), han dejado ya 63.000 personas afectadas entre desalojos y confinamientos, después de que el Ministerio del Interior ordenara ayer también la evacuación de un camping en El Escorial. La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, definió la situación como «inédita» y «catastrófica», y reconoció que el fuego ha llegado a estar «fuera de la capacidad de extinción» en algunos de sus frentes más activos.
Un incendio que avanza como una única llama gigante
Lo que comenzó como varios focos independientes se ha transformado en un único gran frente que avanza sin control por el oeste de la región, tras la unión de los dos incendios que afectaban a Madrid. Las llamas han calcinado ya unas 12.000 hectáreas y se dirigen hacia San Lorenzo de El Escorial, a más de 45 kilómetros del punto de origen del fuego, lo que ha llegado a hacer temer la formación de un «superincendio» al fusionarse con el foco de Ávila, un escenario que a esta hora las autoridades consideran menos probable. En la provincia abulense, la Subdelegación del Gobierno ha extendido el confinamiento a Cebreros y Navaluenga, y ha forzado la evacuación de Hoyo de Pinares, Burgohondo y Villanueva de Ávila, donde se contabilizan ya 10.000 afectados y donde ha sido detenido el presunto causante del fuego.
Los servicios sanitarios han atendido a más de un centenar de personas por inhalación de humo y crisis de ansiedad, aunque hasta el momento no se han registrado víctimas mortales. Los daños materiales, sin embargo, siguen aumentando: el Gobierno regional ha confirmado decenas de viviendas destruidas o afectadas, y admite que resulta todavía imposible calcular el alcance real de las pérdidas mientras el fuego continúa activo.
Movilización de recursos nacionales, europeos y de otras comunidades
Ante una emergencia de dimensiones desconocidas para la región, Ayuso defendió la decisión de solicitar el nivel 3 del Plan de Protección Civil, que permitió al Gobierno declarar la emergencia de interés nacional y transferir la dirección operativa al Ministerio del Interior. El dispositivo de extinción incluye ya medios de la Unidad Militar de Emergencias (UME), hidroaviones solicitados a la Unión Europea que han llegado desde Grecia e Italia, y el refuerzo de otras seis comunidades autónomas. El rey Felipe VI ha trasladado su apoyo telemático a los equipos desplegados sobre el terreno.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto desplazarse hoy sábado a la zona afectada, en Cenicientos, después de que el Ejecutivo movilizara todos los recursos estatales disponibles para hacer frente a la crisis. Por su parte, el Gobierno regional ha anunciado que estudiará «todas las vías jurídicas y administrativas» contra el personal del Plan de Protección Civil contra incendios forestales (Infoma) que, según denuncia, se encuentra en huelga en plena emergencia. Las próximas horas se consideran decisivas para determinar si el dispositivo desplegado logra finalmente contener un incendio que las propias autoridades ya califican como el peor sufrido por la Comunidad de Madrid en toda su historia.




