Mucho antes de que viajar alrededor del planeta se convirtiera en una aventura turística, un fraile español recorrió los grandes océanos, atravesó América y Asia y completó dos circunnavegaciones en sentidos opuestos. Su nombre era Martín Ignacio de Loyola y Mallea, aunque ha pasado a la historia como Martín Mallea.
Nacido en Éibar hacia 1550, era sobrino nieto de san Ignacio de Loyola, pero eligió la Orden Franciscana. En 1581 partió hacia México junto a una treintena de misioneros. Desde Nueva España cruzó el Pacífico hasta Filipinas y continuó hacia China y Macao, donde trató de impulsar la presencia franciscana. Después regresó a Europa por la ruta portuguesa, atravesando Malaca, el océano Índico y el cabo de Buena Esperanza. En 1584 había completado su primera vuelta al mundo.
La segunda comenzó en 1585, cuando salió de Lisboa rumbo a Oriente. Tras alcanzar nuevamente Asia, decidió regresar a España para explicar a Felipe II las dificultades de las misiones en China. En julio de 1588 embarcó en Macao a bordo de la fragata Nuestra Señora de la Esperanza, capitaneada por Pedro de Unamuno. El navío atravesó el Pacífico y llegó a Acapulco en noviembre. Mallea continuó después hasta Europa, cerrando en 1589 otra circunnavegación, esta vez en dirección contraria.
Su experiencia quedó recogida en el Viaje alrededor del mundo, incorporado a la obra de Juan González de Mendoza sobre China. El relato fue publicado en Roma en 1585, reeditado numerosas veces y traducido a distintas lenguas, convirtiéndose en una valiosa descripción de territorios todavía poco conocidos en Europa.
Más tarde fue nombrado obispo del Paraguay y del Río de la Plata. Murió en Buenos Aires en 1606. Su vida encarna la primera globalización hispánica: un mundo unido por rutas marítimas, misiones, comercio y una voluntad casi inagotable de alcanzar el otro extremo del planeta.





