La manifestación de este domingo en Atocha busca dar voz a las mujeres que denuncian inseguridad, suciedad y falta de respuestas ante la situación que sufre Ceuta desde que se produjo la invasión por parte de Marruecos el 30 y el 31 de julio.
Ceuta quiere hacerse escuchar, y esta vez lo hará desde el corazón de Madrid. Las mujeres caballas han decidido dar un paso al frente y trasladar sus reivindicaciones hasta la capital de España para denunciar una situación que, aseguran, ha cambiado su forma de vivir, de salir a la calle y, sobre todo, de criar a sus hijas. El miedo se ha convertido en su día a día y mañana, domingo 25 de octubre, quieren que las escuchen.
La plataforma ciudadana Mujeres Caballas ha convocado una manifestación que partirá de la glorieta del Emperador Carlos V, en Atocha, a las 11:30 horas, para recorrer el paseo del Prado y llegar hasta la plaza de las Cortes, junto al Congreso de los Diputados. Bajo el lema «Por una ciudad segura, española y europea», las convocantes quieren llevar a las instituciones una realidad que no puede seguir pasando desapercibida.
Detrás de esta movilización hay madres, hijas, mujeres que han perdido la tranquilidad con la que antes vivían. Hablan de inseguridad, de robos, de suciedad y excrementos en los espacios públicos, de agresiones sexuales, de enfermedades y, por encima de todo, de miedo. Un miedo que condiciona su día a día y que se hace todavía más difícil de llevar cuando se trata de proteger a sus hijos.
Gas pimienta para ir al parque
Una de las principales cuestiones que les quitan el sueño es, precisamente, la seguridad de sus hijas. Poder salir a pasear, acudir a un parque o caminar por determinadas zonas sin estar permanentemente alerta es fundamental para llevar una vida normal. Las mujeres caballas se han visto obligadas a llevar gas pimienta y a aprender defensa personal para intentar protegerse de las situaciones de peligro y de los conflictos que, según denuncian, están creando los invasores marroquíes. Una afirmación que refleja hasta qué punto se sienten desprotegidas.
La preocupación no se limita solo a la seguridad. La suciedad y el deterioro de los espacios también forman parte de sus quejas. Denuncian zonas con excrementos, parques que no reúnen las condiciones para que los niños puedan disfrutar al aire libre y una situación de abandono que afecta a la calidad de vida de quienes residen en Ceuta. Para ellas, recuperar la normalidad significa volver a disfrutar de sus calles, sus playas y sus espacios comunes sin vivir con una preocupación constante. En definitiva, recuperar su libertad.
El trasfondo de estas reivindicaciones es la entrada masiva de invasores registrada a finales de julio y la permanencia de miles de ellos en Ceuta. Las organizaciones denuncian que todavía hay más de 15.000, aunque las cifras oficiales son muy inferiores.
Un mensaje a las puertas del Congreso
Las mujeres caballas reclaman más seguridad, un mayor control de la frontera y una respuesta urgente de las administraciones. También piden medidas para reforzar los servicios públicos y revisar la aplicación de la Ley de Extranjería, con el objetivo de que se cumplan los procedimientos de retorno previstos legalmente.
La movilización pretende evitar que el paso de las semanas termine convirtiendo la situación en algo cotidiano. Las convocantes temen que, lejos de resolverse, sus preocupaciones acaben desapareciendo de la agenda pública mientras ellas siguen afrontando las consecuencias en su vida diaria.
No quieren que sus denuncias se queden únicamente en conversaciones entre vecinos ni que la situación de Ceuta se contemple desde la distancia, como si fuera un problema ajeno al resto de España. Por ello, han decidido desplazarse hasta Madrid y hacer llegar su mensaje a las puertas del Congreso de los Diputados.
La manifestación concluirá con la lectura de un manifiesto que recogerá sus principales reivindicaciones. La presencia prevista del presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y de miembros de su Gobierno refleja también la dimensión institucional que ha adquirido la convocatoria.
Mañana, Atocha, en Madrid, recibe a nuestros compatriotas caballas. Mañana todos los españoles somos Ceuta, porque Ceuta no está sola y porque Ceuta es España.
Su voz es la de todos. Mañana, por Ceuta y por todos los españoles. Porque defender Ceuta es defender España.
Ceuta no se vende.
Ceuta se defiende.





